Cada poema es un rasguño. Un rasguño en la piel de nadie, de todos. Por eso, aquí y ahora, rasguñemos la piel hasta los huesos.
martes 10 de marzo de 2009
2 Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios.
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